Comunicado Oficial de Psicólogos por la Verdad España

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DATOS DE ESTA PANDEMIA DESDE LA PSICOLOGIA

Psicólog@s por la Verdad está formado por un equipo de profesionales de la
psicología de diferentes puntos del país. Surge esta iniciativa, de reciente creación y en
pleno crecimiento y desarrollo, para dar soporte y fuerza a la comunidad médica que se ha
alzado ante la dictadura mundial en la que estamos inmersos, abrir canales de
comunicación interprofesional de todas las disciplinas y mostrar la realidad psicosocial,
las repercusiones y el impacto que el Covid-19 ha provocado.

Desde nuestro colectivo queremos transmitir la realidad que hemos estado viviendo de un
tiempo a esta parte desde nuestra perspectiva profesional. Aunque todos tenemos
nuestras propias raíces, familias, costumbres, rutinas… diferentes, los psicólogos somos
personas que llevamos haciéndonos preguntas existenciales y trabajando nuestro mundo
interior durante toda nuestra vida. El crecimiento y la transformación personal es un
proceso que no cesa. Este hecho nos hace ser conscientes de lo que somos y lo que nos
rodea y tener un objetivo claro: el bienestar de las personas y los seres del planeta.
Durante estos meses y estas semanas aun más, hemos podido observar como las
restricciones impuestas desde los gobiernos y no desde la ciencia y la medicina (el uso de
mascarillas y guantes, el distanciamiento social, el aislamiento, la sobreinformación
contradictoria…) han generado caos, miedo, destrucción… manipulando y perjudicando la
salud tanto psíquica como física de la población y la desprotección del medio natural y
animal.

Nuestra labor como profesionales de la salud desde hace años que va enfocada a la
prevención en vez de a la curación, como dice el dicho, valga la redundancia: “Más vale
prevenir que curar”. Desde nuestra perspectiva resulta más efectivo y práctico fomentar la
salud que luchar contra la enfermedad y nuestro trabajo ha ido enfocado en esa dirección
creando y difundiendo protocolos y guías de prevención en diferentes ámbitos tanto
personales como sociales como educativos.

Cada vez más y más personas acuden a nuestras consultas pidiendo ayuda con
demandas muy variadas, además de esa parte de la población que no acude por diversas
limitaciones sean físicas, económicas o simplemente por desconocimiento.
Las repercusiones de toda esta alarma social nos afectan a todos y a todos los niveles:
estrés, miedo, fobia, ansiedad, obsesiones, conflictos personales, frustración,
hipervigilancia, paranoia, depresión, desconfianza, inseguridad, violencia doméstica,
maltratos, abusos tanto físicos como psicológicos, adiciones a las tecnologías y a
diferentes substancias tóxicas, limitaciones en los procesos de duelo ante las pérdidas…
Repercusiones que desencadenan el síntoma del desequilibrio interno de cada uno de
nosotros y nos llevan al desarrollo de las patologías y la enfermedad. Además de atentar
contra colectivos específicos como los niños, ancianos y personas con algún tipo de
limitación física o psíquica como las personas con problemas de audición. ¿Qué mundo
estamos creando para los niños del mañana? Ahora el “coco” se llama “corona”. Ellos nos
han mostrado esa fe y esperanza y han sido el recurso de los adultos para subsistir esta
odisea. ¿Y los ancianos? El mayor colectivo de riesgo aislado de sus familias, muriéndose
literalmente de miedo y pena. Y en relación a las personas con limitaciones físicas o
psíquicas como por ejemplo las personas con problemas de audición, sordos y
sordomudos que se ven privados de poder ver la boca, que forma parte de su manera de
comunicarse y entender el mundo que les rodea.

A pesar de haber estado todo el colectivo de psicólogos disponibles desde el minuto cero,
entregándonos en cuerpo y alma sin esperar más que el bienestar de la población y
generando recursos al alcance de todos o al menos intentándolo, yendo más allá de
nuestros propios límites y nos encontramos que todo el esfuerzo realizado continua siendo
insuficiente y nuestra voz sigue siendo acallada por el miedo y la irracionalidad. En este
momento son todos los cuidadores los que necesitan ayuda ya que llevan al pie del cañón
desde el principio. ¿Habéis escuchado alguna vez aquello de… “¿Quién cuida al
cuidador?”?

Las medidas restrictivas en sí mismas han coartado nuestra libertad en todos los sentidos:
movimiento, expresión, contacto… pero si a ello le sumamos la llegada del calor… Los
cambios estacionales potencian el auge de problemáticas psicológicas y ahora nos
encontramos en un momento de crisis mucho más preocupante del que hemos estado
experimentando hasta ahora.

Es momento de actuar, de decir basta, y promover esta transformación de la oscuridad a la
luz. La deconstrucción es necesaria y la destrucción de los cimientos corruptos también,
para poder construir entre todos la sociedad en base a los valores que queremos y
anhelamos: amor incondicional, equidad, solidaridad, respeto, libertad, valor,
responsabilidad, justicia, honestidad, sostenibilidad, autosuficiencia, lealtad, honor,
sabiduría y equilibrio.

Desde la psicología invitamos a todas las personas a tomar partido, responsabilizarse de
aquello que les corresponde y traspasar la barrera del miedo. Somos todos y cada uno de
nosotros los que tenemos el poder de cambiar nuestro entorno empezando por nosotros
mismos. Además de invitar a todas las disciplinas a trabajar unidas, todas en una misma
dirección: el bienestar y la construcción de nuestra nueva sociedad.
¿Os sumáis? Nosotros os invitamos a acompañarnos en este camino. Solo juntos
podemos hacerlo.

Entre el estímulo y la respuesta hay un
espacio. En ese espacio, tienes la posibilidad de elegir tu propia
respuesta.

VIKTOR FRANKL, sobreviviente del Holocausto

Empecemos por promover un autocuidado responsable, velando por nuestra salud física y
psíquica, reforzando y fortaleciendo nuestro sistema inmunitario. ¡Si estamos sanos y
fuertes no hay virus que nos pare y que nos enferme! Pero para estar sano tan importante
es cuidar nuestra salud física a través de la nutrición, una higiene adecuada, la exposición
al entorno… (de esta parte ya se ocupan otros profesionales) como nuestro mundo interior,
aquello que no se ve, nuestra especialidad.
Las consecuencias del estrés psicológico a nivel físico afecta al agotamiento de las
suprarrenales, que son las encargadas de poner en movimiento todo nuestro sistema para
defendernos del agresor. Una vez que se agotan las suprarrenales y todas las hormonas
del estrés, queda agotado nuestro sistema inmunológico. Con un sistema inmunológico
desbastado somos más vulnerables a cualquier enfermedad, cuando decimos a cualquier
enfermedad es a todos los niveles, tanto físico como mental, ya no estamos hablando de la
COVID-19, que está por definir, hacemos referencia a cualquier enfermedad desde los
trastornos mentales al cáncer. Actualmente es evidente la conexión y el vínculo entre las
enfermedades físicas que podemos observar y los factores emocionales y psíquicos
relacionados.

La frustración por no poder relacionarnos de forma natural con nuestros seres amados y
nuestro entorno, privados del contacto social y físico, del amor, al fin y al cabo, sumado a la
impotencia de no poder expresarnos y ser escuchados, siendo vulnerados nuestros
derechos fundamentales, nos está empujando al declive de nuestra salud a todos los
niveles y es urgente ponerle fin.

El sistema impuesto que pretendía la prevención para supuestamente cuidarnos y
protegernos del “virus” nos ha suprimido los medios naturales que tenemos los humanos
de protegernos: la felicidad, la expresión, la creatividad, el contacto, el intercambio
humano. Todos y cada uno de ellos, ingredientes necesarios para aumentar las endorfinas,
la serotonina y la dopamina, indispensables para nuestra verdadera y auténtica protección
humana.

Las investigaciones en psiconeuroinmunología avalan y demuestran la interconexión entre
las emociones, el sistema nervioso y la inmunidad. Investigaciones que no se han tenido
en cuenta durante este proceso y estado de alarma. Llevamos trabajando 40 años sobre el
intrincado entretejido que existe entre nuestras emociones, nuestro espíritu y nuestro
cuerpo para desarrollar el concepto de salud como una integridad y por eso hemos
utilizado técnicas en las que incluimos el cuerpo, las emociones, el arte en sus diversas
expresiones y el espíritu.

Multitud de investigaciones demuestran los efectos beneficiosos de la meditación, técnicas
de respiración y relajación sobre el cuerpo y el cuidado del equilibrio mental. Cualquier
estado de quietud sea en movimiento o sentado, que nos lleve a darnos ese momento de
escucharnos, de dejarnos sentir, de digerir nuestras emociones, de dejar fluir nuestros
pensamientos… al fin y al cabo, de darnos a nosotros mismos ese momento de
consciencia plena y despierta. De igual manera que están demostrados los efectos de las
palabras negativas y amenazantes. Tanto se ha investigado en esa dirección que ha
llegado a nivel judicial la posibilidad de juzgar a una persona por maltratar
psicológicamente a otra, dadas las evidencias del efecto perjudicial para la salud física y
emocional.

¿Decimos basta y respiramos juntos? Despertemos conciencias.
“Conocer las leyes del propio actuar, equivale a ser conscientes de la propia libertad.
El proceso del conocer es el proceso evolutivo hacia la
libertad”.

RUDOLF STEINER
Extracto de “Verdad y Ciencia”.

Firmado: Psicólog@s por la verdad.

Contacto: psicologosxlaverdad@gmail.com

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